CDMX a 23 de enero de 2026
Este año tuve —fácil— más de 300 reuniones con empresarios del sector industrial, además de estar presente en más de 30 eventos relacionados al sector a lo largo y ancho del país.
En medio de mis reflexiones obligadas al cierre de año, me doy cuenta de que hubo un tema recurrente: el cuasi famoso ESG, que engloba criterios que evalúan el desempeño de una empresa en términos de sostenibilidad entre otros. En muchas de mis reuniones apareció el tema y aunque mi fuerte tiene que ver con electromovilidad, he estado invirtiendo en los últimos 3 años más tiempo en ampliar mis conocimientos en todo lo relacionado a lo verde. Una cosa llevó a la otra y terminé conociendo a los IRECs. Puedo describirlos como los nuevos amigos de quienes pretenden avanzar sus plantas hacia el destino verde que todos queremos y merecemos.
Déjame contarte sin complicaciones como los IRECs son un primer paso seguro si estás buscando avanzar en materia de sostenibilidad para continuar siendo atractivo como proveedor en nuestra amada cadena de suministro.

IRECs. Sí, el nombre suena formal, largo y medio técnico (International Renewable Energy Certificates), no obstante, en realidad son mucho más aterrizados y sencillos de entender de lo que parece e imaginas. Y lo que es mejor es que pueden ayudarte a dar tus primeros pasos hacia la sostenibilidad sin invertir millones desde el primer día.
1 IREC = 1 MWh de energía limpia
Un IREC es, básicamente, un comprobante. Un papel que dice: “Esta cantidad de energía se generó con fuentes renovables.” Cada uno representa 1 megawatt-hora de energía limpia. Así, tal cual. Es como “apartar” una parte de energía eólica, solar o hidráulica para tus operaciones, aunque en realidad no esté entrando físicamente a tu planta.
¿Y para qué sirve esto? Para algo que en la industria pesa muchísimo: credibilidad. Que puedas demostrar —de manera verificable— que una parte de tu consumo eléctrico está respaldada por energía renovable. Hoy esto ya no es un detalle bonito en tu reporte ESG; es casi un requisito si quieres trabajar con automotrices, aeroespaciales o empresas globales. Literalmente puede ser el pase que te permita seguir dentro de la cadena de suministro.
Ahora, ¿cómo se consiguen? Aquí no hay misterio. Se compran a comercializadores autorizados, a generadores de energía limpia o a intermediarios que ya están acreditados para manejarlos. El punto clave es que todo esto se registra en I-REC Standard, un sistema internacional que da transparencia y seguimiento. Y cuando los usas, los “retiras” para que queden oficialmente ligados a tus reportes. Igual que cuando compras boletos y los válidas para que aparezcan en tu cuenta.
Pausemos un momento para hablar de algo muy importante.
A veces escucho que se habla de los IRECs como si fueran una solución mágica. Y no lo son. Ayudan, claro, pero no reemplazan la eficiencia energética. Lo repito: no reemplazan la eficiencia energética.
Es como cuando decides comer mejor para bajar de peso: puedes llenar tu carrito de productos saludables, pero si sigues comiendo sin estrategia… no va a pasar nada.
Con la energía pasa exactamente lo mismo.
Reindustrializar la electromovilidad: ¿Qué hacemos?

Imagina a los IRECs como un puente. Una forma inteligente de avanzar mientras haces los cambios que realmente transformen tu operación, como por ejemplo renovar equipos, automatizar procesos, medir mejor tu consumo, capacitar a tu gente, implementar ISO 50001 o incluso planear una futura planta solar. Es ese punto medio donde dices: “Hoy hago algo concreto, mientras construyo el verdadero cambio.”
¿Quién te puede acompañar en esto? Un consultor o especialista en gestión de energía. Alguien que entienda cómo funciona el mercado eléctrico, qué piden los estándares ESG, y que tenga experiencia real en auditorías y eficiencia industrial. No alguien que solo te quiera vender certificados, sino alguien que te ayude a diseñar una estrategia energética ordenada, honesta y funcional.
La realidad es que la industria mexicana ya está caminando hacia allá, lo queramos o no. La presión viene de todos lados: de los clientes globales, de los inversionistas, de las certificaciones… y también de una sociedad que quiere ver a las empresas actuar con responsabilidad. En ese camino, los IRECs son una herramienta accesible, rápida y transparente para empezar de forma seria.
Recordé la primaria, donde aprendimos esa frase tan simple: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Y en este ejemplo de hoy, esa transformación también es simbólica. Cuando compras IRECs, no estás “inventando” energía limpia; estás transformando el impacto de la energía que ya consumes. Tomas tus operaciones tal como son y les das un sentido diferente: reconoces, compensas y alineas tu consumo con algo más responsable. Es una forma de decir: “Todavía no puedo generar toda mi energía renovable, pero sí puedo transformar la manera en la que mi consumo toca al planeta.”
Los IRECs son herramientas. Beneficiarte de ellas comienza con entenderlas… y usarlas a tu favor.
Gracias por leerme. Ayúdame a complementar con tu experiencia en comentarios.
Te dejo 2 enlaces con contenido adicional para que amplíes tu conocimiento de los IRECs:
• Glosario básico de IRECs y Energía Renovable para la Industria→
• Preguntas Frecuentes sobre IRECs en México →


