CDMX a 14 de enero de 2026
No sé ustedes, pero a mí la saturación de contenido en redes sociales ya me pasó factura. Y eso que soy medio arcaica. Nunca usé Facebook, ni muchas otras redes que fueron surgiendo y luego colapsando como estrellas. En realidad, solo usé como verdadera adicción mi LinkedIn, y un poco de Instagram, muy poco realmente.
Hace como dos años me abrieron un TikTok —en el que no posteo— para que pudiera ver videos que me comparten, porque no podía verlos de otra manera. Un día me di cuenta de que, scrolleando, habían pasado dos horas seguidas, al hilo, de corridito, y pensé dentro de mí: esto es el diablo. Desde allí en adelante, TikTok es el equivalente a la TV. Lo uso de forma programada y para ciertos fines.
Trato de limitar mi uso personal de redes sociales a una hora por semana, con temporizador y toda la cosa. Soy algo así como una samurái medieval hooking protectora del tiempo personal —con espada y todo—. Entiendo el tiempo como uno de mis tres recursos más valiosos, al grado de ponerme histérica —malamente— cuando incluso en la oficina siento que me han robado cuatro minutos para alargar determinado tema que podía resolverse en uno. Así de exagerada suelo ser, y me vale: así quiero ser.

Luego, tengo que sumergirme de vez en cuando en la esfera digital, entre otras muchas que soy, soy socia de una súper firma de estrategia en marketing digital: 1R Marketing Studio. Desde allí se han construido las marcas que tenemos, incluyendo a mi adorada Zacua. Mi participación allí tiene que ver con las estrategias que creamos para las personas que confían en nosotros.
¿Qué veo más y más?
Últimamente veo tal saturación de contenido, una sobreoferta exacerbada ahora con las herramientas de IA, que generan tal efecto de basura digital, que abrir las redes sociales ya se me figura entrar a un basurero donde tengo que buscar, entre montañas de desechos, algo que valga la pena para mí y para mis objetivos.
Yo, en redes no busco ocio, busco calidad.
Nazareth Black
Y eso me lleva a pensar en las empresas. Por un lado, está la consigna de que debes estar en internet, porque si no estás en el mundo digital, simplemente no existes. Las empresas queremos tener marcas exitosas; vender es el fin último. Sin embargo, es de sabios reconocer que con una marca fuerte uno puede vender más y vender mejor. Y en esta época de crisis económica, donde vemos retrocesos en los ingresos —por más que las notas o los gobiernos digan lo contrario—, todos andamos “apretados” para pagar los gastos de la empresa y generar utilidad. Y lo sé porque, aparte de que me consta, es algo que me comparten en los espacios donde coincido con otros empresarios.
Así que, pensando en este tema y en cómo poder sumar —como es mi primera responsabilidad autoadquirida—, y en ser de valor para mi comunidad y para el mundo entero, me quedé pensando: ¿qué puedo compartirles a mis friends empresarios para que su contenido tenga mejor impacto en el mundo digital?
No hablemos de “tendencias”. Abordemos el toro por los cuernos y entremos al tema desde un enfoque de cambios estructurales en la forma en que comunicas tu marca y tomas decisiones.
El empoderamiento femenino no son frasecitas frente al espejo
Estamos viviendo un momento bisagra. La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en un presente que podemos con estrategia; transformar en infraestructura. Con su uso puedes automatizar procesos, analizar volúmenes de información imposibles para una mente humana y optimizar tiempos —en caso de que el tiempo sea tan valioso para ti como lo es para mí—. Pero hay algo que la IA no puede —ni debe— reemplazar: el criterio, la intuición y la responsabilidad humana al decidir qué hacer con esos datos.
Comprender es un acto más profundo que perseguir.
Nazareth Black
Al mismo tiempo, la personalización está entrando en una etapa más madura. Ya no se trata de perseguir usuarios por toda la red, sino de entenderlos mejor desde la relación directa. Con menos cookies y mayores exigencias de privacidad, el verdadero activo de las marcas es su first-party data: información obtenida con consentimiento, contexto y propósito.
Usarla bien implica respeto, inteligencia y visión de largo plazo. Llevarlos a que ellos pidan saber de tu marca, de tu empresa y de tus servicios. Y tú siempre buscarás responder a sus demandas con el mayor de los respetos y el afecto posible. Eso es “humanidad digital”.
Abro paréntesis. Ayer estaba comentando con una amiga que me hablaba de unos estudios de spinning de una amiga suya que están en problemas y requieren atraer más clientes. Le decía, entre otras cosas, la importancia de entender que la estrategia correcta no era atraer clientes o usuarios, sino crear una comunidad de fans de los estudios; que se enamoraran y ellos mismos se convirtieran en embajadores que ayudarían a crecer la comunidad. Y eso se lograba enamorándose primero de ellos: entender a tu target, cortejarlos, enamorarlos y serles siempre fiel. Y después, con el tiempo, la magia sucedería. Cierro paréntesis.

Y luego está el contenido. En un entorno digital saturado, el valor ya no está en producir más, sino en producir mejor. La estrategia debe llevar como eje central a la intención de tu marca; debe guiar la creación de piezas que informen, aclaren, eduquen y generen confianza. Aléjate del ruido e imprime más sentido a tus creaciones; eso te llevará a una verdadera “sostenibilidad digital”.
Mi reflexión para ti es esta: si quieres hacer crecer tu marca y tu rentabilidad, el cambio no está en hacer más marketing, sino en llegar a la cima de la montaña, que sería la habilidad de comprender mejor a quién le hablas y por qué. Cuando ese “por qué” sea claro, la voz de tu marca dejará de ser invasiva para volverse relevante.
Quizá el verdadero reto este año para ti sea reflexionar …
Abrazo y feliz 2026. Que tu marca crezca como la espuma.


