CDMX a 15 de abril de 2025
Tenía que estar en un país lejano hoy y decidí quedarme en casa. ¡Mejor me hubiera ido y no habría visto esto!
Yo como muchas personas le doy guardar a notas diversas para cuando tenga tiempo de leer con calma y casi nunca regreso a leer por falta de tiempo. Pues hoy decidí darme el día para leer y leer, decidí acompañar mis lecturas con café, té inglés y más tarde seguirá una copa de vino tinto, porque la lectura de calidad se acompaña con la bebida ideal.
Comencé el día a las 6:00 am leyendo y entre notas distintas indudablemente llegué a la del viaje espacial donde va katy Perry.

Una mezcla de emoción y escepticismo me recorrió el cuerpo cuando vi las imágenes de Katy Perry besando el suelo tras su viaje espacial con Blue Origin, y me atrevo a decir que incluso se me revolvió un poco el estómago. Como mujer que ha luchado por abrirse paso en una industria dominada por hombres, celebro cualquier momento que visibilice el talento de las mujeres, sin embargo, la misión NS-31, con su tripulación exclusivamente femenina, me obliga a preguntarme: ¿es esto un verdadero avance o un espectáculo bling bling que desvía la atención de las verdaderas barreras que enfrentamos las mujeres en industrias masculinas?
No niego el valor simbólico de ver a seis mujeres cruzar la línea de Kármán. Ni niego tampoco el aporte y/o la suma de las contribuciones de ellas que como por ejemplo Lauren Sánchez, con su pasión por la aviación, y Aisha Bowe, con su trayectoria en la NASA, aportan credibilidad. Amanda Nguyen, con su activismo, y Kerianne Flynn, con su trabajo comunitario, suman perspectivas valiosas. Incluso Gayle King, con su influencia mediática, y Katy Perry, todas ellas que con lo anterior y con su carisma global, pueden inspirar a niñas a soñar con el espacio. Pero aquí está el problema según mi opinión personal: este vuelo, envuelto en un aura de “poder femenino”, me huele a “purplewashing”, un intento de pintar de morado una industria que aún no ha resuelto sus desigualdades estructurales.

Purplewashing: Es una táctica de marketing que consiste en utilizar el feminismo o los derechos LGBTQ+ para mejorar la imagen de una organización o empresa, sin promover realmente la igualdad.
Advierto por si no se habían dado cuenta que esta es una columna de crítica. Será genial que me dejen sus comentarios al final para robustecer el tema. Todas las opiniones son bienvenidas.
Primero, hablemos de accesibilidad. Un boleto al espacio con Blue Origin cuesta entre $600,000 y $1.25 mdd, en definitiva un lujo reservado para élites. Si el objetivo era inspirar a la próxima generación de mujeres, ¿cómo vamos a lograrlo cuando el mensaje implícito es que necesitas riqueza, fama, o conexiones con magnates como Jeff Bezos para llegar al espacio? Como alguien que creció en un entorno de escasez, sé que la inspiración sin oportunidades concretas es casi siempre tan solo un espejismo.
Segundo, considero que la narrativa de “mujeres rompiendo barreras” se siente superficial cuando Blue Origin no ha abordado públicamente las críticas sobre su cultura interna. Buscando información de la empresa encontré que en 2021, exempleados denunciaron un ambiente laboral con tintes sexistas y presiones extremas. Si queremos un futuro inclusivo en el espacio, las empresas deben empezar por casa, promoviendo entornos donde las mujeres no solo sean pasajeras de un cohete, sino líderes en la ingeniería, la investigación y la toma de decisiones. ¿Alguien sabe el porcentaje de mujeres colaboradoras de BO en puestos de liderazgo, o en su Consejo por ejemplo?

Tercero, “Hollywood alert” la misión mezcla ciencia con espectáculo de una manera que diluye su impacto -otra vez, mi opinión-. Recuerdo hace años que llevé a mi hija a ver un documental de Katy Perry y salí admirándola e incluso creo recordar que lloré en el mismo, por otro lado, en esta ocasión verla cantando What a Wonderful World desde el espacio es conmovedor, pero también un guiño publicitario que beneficia más a su marca personal que a la causa de las mujeres en STEM. Mientras tanto mujeres como Aisha Bowe, cuya empresa STEMBoard empodera a comunidades marginadas, quedan en segundo plano frente al brillo de las celebridades. Esto no es empoderamiento; es priorizar el glamour sobre la sustancia.
He aprendido que el verdadero cambio no viene de gestos grandilocuentes, sino de acciones que transforman sistemas conviertiendo políticas forzadas en filosofías. En mi camino como emprendedora, he visto cómo la industria automotriz puede abrir puertas para mujeres cuando se invierte en capacitación, mentorías y acceso equitativo. Sin duda considero que Blue Origin podría haber usado esta misión para anunciar becas, programas de formación en aeroespacial para mujeres de comunidades desfavorecidas o alianzas con universidades. En cambio, nos “regalaron” un evento mediático que, aunque histórico, no cambia las reglas del juego, repito, no cambia las malditas reglas del juego.
No estoy aquí para restar méritos a las tripulantes. Cada una, a su manera, ha enfrentado retos y merece estar en ese cohete, no obstante, el espacio no debería ser un club exclusivo para quienes pueden pagarlo o para quienes tienen el reflector mediático por la razón que sea. El futuro que quiero para mi hija y para las niñas que me escriben o que sus padres llevan a conocerme es uno donde el acceso al espacio sea un derecho, no un privilegio. Hasta que las empresas como Blue Origin inviertan en derribar esas barreras, misiones como la NS-31 seguirán siendo un sueño bonito, pero no un despegue real hacia la igualdad.
Plus: Ampliación de opinión y listado de mujeres con méritos concretos que podría haberle dado validez a esta misión marketera de turismo aeroespacial.
Algunas razones de peso que en mi juicio justifican el “purplewhasing” de la misión NS-31
- Imagen sobre impacto estructural:
La elección de imagen sobre impacto estructural, así como la promoción como hito feminista lo que sugiere es que el objetivo era generar titulares más que avanzar en la inclusión. Blue Origin no ha anunciado iniciativas concretas para aumentar la participación femenina en roles técnicos o de liderazgo a sabiendas de que solo el 15% de las personas que han viajado al espacio son mujeres, y la selección de celebridades como Katy Perry y Gayle King prioriza la atención mediática sobre la promoción de mujeres con trayectorias científicas tangibles. Al final agrego un listado con mujeres con méritos tangibles que podrían haberle dado justificación a este viaje.
2. Elitismo económico:
Por el costo, el acceso a la misión NS-31 estuvo reservado para una élite, solo personas con grandes recursos o conexiones, como las tripulantes, pudieron participar. ¿Imposible evitar la pregunta sobre si Lauren Sánchez hubiera podido ir de no haber sido la novia de Jeff Bezos? Sin duda el asunto del alto costo contradice el discurso de inspirar a “todas las mujeres”, especialmente a las de comunidades marginadas.
3. Contradicciones internas de Blue Origin:
Recordando las acusaciones de sexismo y toxicidad que recaen sobre BO y recalcando que la empresa no ha transparentado cómo planea mejorar la diversidad de género en sus equipos técnicos o de ingeniería, da el margen para sospechar con causa justa que esta misión se uso como herramienta para proyectar una imagen progresista.

4. Utilerías:
No voy a hablar de los trajes que exaltan las formas femeninas, pestañas postizas, maquillaje excesivo, las extensiones de pestañas y de cabello, las fotos hiper retocadas y llenas de filtros en la misma pagina de BO y demás utilerías utilizadas como herramienta de explotación comercial de la mujer y del feminismo, ni de cómo el énfasis en el “glamour” (como Sánchez y Perry discutiendo los trajes espaciales) refuerza estereotipos y desvía la atención de los desafíos reales que enfrentan las mujeres en STEM. No, no hablaré de ello.

5. Falta de tangibilidad en el legado “deseado”
Encontré información de una cosmonauta soviética llamada Valentina Tereshkova.
A diferencia de Valentina Tereshkova, cuya misión histórica abrió caminos reales para las mujeres en el espacio, la NS-31 no deja legado ni precedente. No hubo experimentos liderados por las tripulantes ni un plan claro para convertir la inspiración en oportunidades reales. Fue turismo espacial de lujo disfrazado de avance feminista. Mucho símbolo, cero transformación. Pronto estaré en Rusia y sin duda buscaré reunirme con ella. Ya sabrán si lo logré.
Listado de mujeres con méritos para viajar al espacio
La misión NS-31 pudo haber sido una poderosa plataforma para visibilizar el talento femenino en la ciencia y la tecnología, no obstante, BO decidió desperdiciar esa oportunidad al priorizar la fama sobre el mérito.
No quiero ser la única. El peligro del tokenismo femenino
Como el ámbito aeroespacial no es mi campo y aprovechando mi día libre me puse a buscar mujeres que si habrían dado profundidad, legitimidad y un verdadero mensaje de inclusión a esta misión. Haberlas elegido sin duda habría marcado una diferencia real, conectando la inspiración con la acción y evitando caer en el espectáculo vacío que todos vimos y que refuerza barreras en lugar de romperlas.
7 Mujeres que sí habrían representado un verdadero avance en la misión NS-31:
1. Jessica Meir (EE. UU.)

Astronauta de la NASA, participó en la primera caminata espacial femenina. Científica con experiencia real en la EEI, representa una inspiración fundamentada en logros científicos.
2. Mae Jemison (EE. UU.)

3. Anousheh Ansari (Irán/EE. UU.)

Primera mujer turista espacial y empresaria tecnológica. Inmigrante que ha impulsado la innovación desde la XPRIZE Foundation.
4. Chiaki Mukai (Japón)

Primera mujer japonesa en el espacio. Médica y científica con experiencia en microgravedad y promotora de mujeres en ciencia en Asia.
5. Juliana Gómez Quijano (Colombia)

Artista y activista que visibiliza la exclusión de mujeres en la historia espacial. Su trabajo conecta arte, ciencia y justicia social. Sobre Juliana quien es artista y no científica encontré: Nosotras y el vacío negro del espacio Durante la pandemia, la fotógrafa colombiana Juliana Gómez Quijano inició una investigación sobre la participación de las mujeres en los viajes al espacio. Descubrió que en toda la historia de la exploración espacial no solo han sido pocas las astronautas: ninguna ha pisado la luna. Con eso en mente, Gómez creo Elena I, la primera expedición a la luna tripulada exclusivamente por mujeres. Aquí las fotos de su trabajo artístico
6. Ellen Ochoa (EE. UU.)

Primera mujer hispana en el espacio y exdirectora del Centro Espacial Johnson. Ingeniera con un legado institucional y científico contundente.
7. Maryam Al Marzooqi (Emiratos Árabes Unidos)

Ingeniera aeroespacial clave en la Emirates Mars Mission. Representa a las mujeres árabes en posiciones técnicas de alto impacto.
Extra: Katya Echazarreta

Y por qué no, Katya Echazarreta la mexicana, considerada la primera astronauta mexicana, y si bien es cierto que fue seleccionada a través de un certamen para hacer este viaje y fue en la misma calidad: “turista espacial”, no podemos ignorar que es ingeniera electrónica y divulgadora científica.
Siendo las 2:49 pm doy por cerrada mi indignación de la semana y procedo a continuar leyendo. Déjame saber en comentarios tu opinión, me encantará leerte.


